Escritura

El miedo de viajar solo siempre estará presente

El miedo de viajar solo siempre está presente y hay que saber lidiarlo.
Viajar como mochilero no siempre es cómodo. No siempre es gratificante y muchas veces se vuelve pesado. A veces hay que soportar grandes caminatas con mucho peso bajo tus hombros. A pleno rayo de sol, con hambre y con ganas de mandar todo al carajo.
Extrañas a tu familia, la comodidad y la tranquilidad. Sin embargo también es excitante. Te hace ver mundos desconocidos, personas únicas y charlas inspiradoras. Aún el miedo de viajar solo te hace sentirte libre.

El miedo de viajar solo

Este modo de vida poco a poco me envuelve más, me hace darme cuenta que nací para hacer esto, romper mis miedos, cambiar mi molde y modificar mi destino.
Muchos no lo entiendes, no lo entenderán y no lo aceptarán, pero lo respetan, y eso para mí es tranquilidad. De muchas personas no quiero escuchar palabras, pero de otras personas como mi familia, mi verdadera familia, mis amigos, mis hermanos de sangre y mis hermanos de vida, a ellos si los escucho, y se que conocen el verdadero trasfondo de esto. No soy normal, y hace mucho dejé de aparentarlo. Soy alguien que el viento me llena de vida, que la soledad me impacta en la cara, pero también hace que saque mi verdadero código de vida.

Viajar no siempre es lindo…

Estos últimos dos días han sido difíciles. Tal vez porque por primera vez he encontrado una soledad inmensa, he sacado mis energías que están en los poros de mi piel. He querido llorar, y no soy una persona que frena las lágrimas, sin embargo, quiero que se junten, que aprieten mi piel, que hagan crecer mi corazón, para que todas, una a una, puedan caer como hojas en otoño, sin parar, sin quererlas parar y sin motivos para frenarlas. Estas lágrimas con sentimientos que lleno años callando, frenando y y guardando en mi ser. Esta vez quiero soltarlas, liberarlas y por fin poder cerrar ese ciclo que tanto me ha dañado.
Sé que el el miedo de viajar solo y lo que me espera no será fácil. Llevo apenas 5 días de 25 que pretendo recorrer. Ahora me enfrentaré a otro miedo más. Una vez que logre sacar todo, qué me depara, qué me espera y qué conlleva a esto. ¿Una felicidad eterna? No, no creo en los cuentos de hadas, esta vez aprovecharé para cerrar las cicatrices, dejarlas como recuerdo de lo que no debo hacer, de lo que jamás recuperaré ni pretendo hacerlo.

Aprendes durante los viajes

Durante 2 años nadie entró en mi vida, creí que podía volver a tener algo puro, sincero y sobre todo, perdurable. Poco me duró el gusto, una persona que tenía afinidades, una persona que comprendía mi modo de vida, y yo el suyo, una persona que me respetaba y me animaba. El idioma no fue una barrera, la distancia si lo fue. Pensamos que algo se iba a dar, y al final, me quedé como empecé, con un nudo en la garganta y con una tremenda sensación de derrota sin haber empezado. y como todo, lo guardé, por si en algún momento, lograba despertarlo. Ciclo sin fin.
Justo cuando empecé a planear este viaje llegó la segunda, algo no creíble, algo no pensado y algo no esperado. Cierto, no eran las mismas afinidades, pero era la distancia, era la persona, era la comunicación y era todo. A veces quiero pensar que no fue el tiempo, a veces quiero entender que no estábamos en sintonía, sigo sin creer que fuimos nosotros, o más claramente, que fui yo, pero no se pudo, no quizo y no lo aceptó. Esta vez luché solo, creyendo que podía sostener el peso, y así sin más, cargando por dos, con un simple movimiento, lo tiró y no dejó cargarlo. Poniendo freno de mano. Como dice un poema de Mario Benedetti… “Y despacio, sin que el aire nocturno lo advirtiera, ahí nomás lo dejaste, a solas con su suerte, que no es mucha”.

Nunca buscar pisadas ajenas

A veces las lágrimas pesan más que los recuerdos. A veces las lágrimas demuestran algo que ni con la voz logras demostrar. Se que nosotros debemos forjar nuestro camino, nunca buscar pisadas ajenas, sino comprar para qué estamos hechos. Este es tal vez el texto más fácil y más nostálgico que he escrito. Me duele pero empieza a demostrarme que el sentimiento más puro es aquel que sale solo, sin frenarlo, sin pretender falsas ataduras ni falsas promesas.
Quiero dejar de prometer sentimientos que se que no vienen a nada. Que en vez de maravillarme, solo han hecho  piedras en el corazón. Mencionar solo con la voz lo que el corazón sabe. Que nada es eterno, que todo es pasajero, y que solo se queda el tiempo exacto. Por más que quieras alargar las palabras, después de un tiempo se terminan rompiendo.
Cierra los ojos, piensa, siente y actúa, no hay nada más que hacer. Deja a un lado el miedo de viajar solo y vive tu vida, deja que los demás entren y nunca lo hagas con miedo. Que si de amor te mueres, al menos habrás vivido.
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